Es cuando no sueño,
pero duermo profundo.
Es cuando al cielo,
lo ignoro sin más.
Cuando el aroma,
de las flores tan bellas.
Hacen nada en mi alma,
y no escucho canción.
Que quiero y que puedo,
refugiarme hasta dentro,
de las mantas,
de la tinta en papel.
Y prefiero siempre esto,
a dejar brotar de mis ojos
la sustancia que anuncia,
tristeza o dolor.
Pues es más sutil, inocente, delicado
pronunciar palabras silencias
que a mi corazón arrebatan
la esencia sentimental
del dolor.
Comentarios
Publicar un comentario