Como un ave, muchas veces
me encuentro yo.
Con ingenuidad hacia afuera y
calidez de corazón dentro.
Cantando al son de
las hojas
cual sauce llorón.
Cual victima de las manos
del hombre me encuentro yo.
Con miedo, mucho algunas veces
temblando de sol
en mi piel.
Mientras el viento de
mi jaula me envuelve.
Gorrión con bella voz mía
y plumaje precioso
cual Quetzal.
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